Consejos y Mantenimiento

Haz caso a tu cuerpo para ser un mejor ciclista

Haz caso a tu cuerpo para ser un mejor ciclista

Te vamos a ofrecer los consejos más importantes para que llegues a ser el mejor ciclista de montaña.

¿Qué tengo que hacer para ser el mejor ciclista de montaña? Como parte de las características individuales de cada uno, estos consejos siempre servirán de guía para nuestra formación.

En este artículo te ofrecemos  consejos básicos de entrenamiento con garantía de mejora. No hay magia y no hay trucos, lo único que aquí los combinaremos todos y los organizaremos.

Lo más importante es el esfuerzo que hemos hecho y las cualidades innatas que hemos heredado de nuestros padres. Pero hay cosas más o menos importantes a partir de ahí, así que veamos las más importantes.

Formación continúa

Lo más importante, independientemente del método que se utilice, del método que desees utilizar y del entrenador que tengas, si no estás entrenando, no hay resultados.

Debes entrenar varias horas al día y varios días a la semana, lo primero que hay que hacer es conseguir esas horas a la semana, mes tras mes y año tras año. Si entrenamos sólo una vez a la semana, tenemos poco margen de mejora, así que hay que ser consecuentes.

Si entrenamos cinco días a la semana, tendremos más margen de ser los mejores, pero si llevamos semanas enteras sin hacer casi nada, reduciremos significativamente nuestro margen de mejora.

El cuerpo se adapta al entrenamiento, pero también a las fases de descanso. La manera más segura de progresar es evitar las semanas donde no hagamos nada y es que tenemos que ser coherentes.

La mejor base que podemos crear es la que obtenemos año en año. Todos los entrenamientos que hemos realizado en las últimas temporadas nos ayudan a mejorar continuamente. Si dejas de entrenar durante mucho tiempo, te llevará mucho más tiempo volver al nivel anterior y aún más tiempo mejorarlo.

Ir progresando poco a poco

Una vez que seamos firmes con nosotros mismos, debemos esforzarnos por progresar aún más. La base del proceso de entrenamiento es exponer al cuerpo a estímulos que obligan a la adaptación.

Para conseguirlo, estos estímulos deben ser lo suficientemente altos como para estimular la adaptación, pero no tan altos como para provocar una fatiga excesiva, lo que significa que debemos ralentizar el ritmo del entrenamiento.

Cuando decimos que estamos progresando, estamos hablando de la formación en su conjunto y no sólo de una o dos sesiones. No se trata de transferir este peso de un entrenamiento a otro. Es mejor cambiar de una semana a otra y de un mes a otro.

Mes tras mes debemos buscar siempre más y más progreso hasta que hayamos alcanzado la mejor forma posible.

Descansa lo suficiente

Si vamos progresando, el siguiente paso es la recuperación. No olvides nunca que el ajuste se realiza en modo de reposo. Si no nos tomamos suficiente tiempo para descansar, activa y pasivamente, podemos entrar en la dinámica de la disminución del rendimiento.

Todos debemos descansar cuando lo necesitamos. Cuanto más alto es el plano físico, menos tiempo necesitamos. Si entrenas durante varias horas, es bueno tener un día de descanso semanal completo.

La regla puede ser nunca hacer más de tres días intensivos por semana, dos como de costumbre y sólo una o ninguna semana de descanso.

Pero al final será muy importante saber escuchar y entender nuestros cuerpos cuando nos piden que descansemos. No insistimos en forzar cuando vemos claramente que no podemos funcionar correctamente debido a la fatiga.

 

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